Hay un evidente cansancio climático y también un evidente cansacio por las medidas ESG tomadas y a tomar por las empresas, quizá por saturación, quizá porque no acaba de calar en una ciudadanía crecientemente recelosa. Este asunto se va esquinando poco a poco, no en los políticos, todavía no, pero sí, lo que no es menos importante, en los amos del dinero (o mejor dicho, los verdaderos amos del cortijo).
Lo que jamás tenía que suceder, ha sucedido este mismo febrero 2024. Como ya lo hizo al final del 2022 el más gigante de los gigantes de los fondos The Vanguard Group, también el segundo administrador de fondos mutuos y cotizados en bolsa más grande del mundo BlackRock Inc se retiro este reciente febrero 2024 de la importante alianza del sector financiero destinada a ayudar a abordar el cambio climático global. Ambos grupos y otros han anunciado, que harán un seguimiento de sus progresos independientemente de la alianza con la ONU, ello como un esfuerzo por brindar claridad a sus inversores.
Algunos grupos ambientalistas calificamos estas salidas como un gran golpe argumentando que tal movimiento se doblega al sentimiento anti-despertar, que afirma que las inversiones centradas en la inminente transición de energía limpia y otras acciones a favor del clima solo se obtienen a expensas de los rendimientos de las inversiones. La alianza Net Zero Asset Managers, se lanzó a fines de 2020 para alentar a los administradores de activos a alcanzar un objetivo de cero emisiones netas para 2050 y ayudar a mantener por todos los medios el aumento de la temperatura global a no más de 1,5 grados centígrados. Ese es un objetivo de temperatura fue voluntariamente acordado en las múltiples reuniones climáticas de París 2015 y se considera este objetivo la clave para frenar el calentamiento atmosférico y otros cambios ambientales mortales y muy costosos.
JPMorgan & Chase Co, los inversores institucionales BlackRock y State Street Global Advisors (SSGA), entre otros, han anunciado que se salen o, en el caso de BlackRock, reducen su participación en una alianza climática con la ONU para combatir el calentamiento global a través de acuerdos de sostenibilidad corporativa.
El gigante financiero JPMorgan Chase, a su vez, deja clara su intención de salirse de la alianza de inversión Climate Action 100+ debido a la ampliación de su equipo interno de sostenibilidad y al establecimiento de su marco de riesgo climático en los últimos años. BlackRock y State Street, dos de las tres grandes de la inversión internacional, se han atrevido a mucho más, declarando que las iniciativas climáticas de la alianza han ido demasiado lejos, además de expresar su preocupación por posibles problemas legales. Pero ¿a qué problemas legales se referirán?
Estos gigantes de la economía mundial, no solo se atreven, sino que aseguran que no les salen las cuentas; también se atreven a denunciar que cada vez es mayor la presión que ejercen sobre ellos los grupos de defensa de los consumidores, lo surrealista es oír a las autoridades de numerosos estados, para que se ponga fin a la «soga verde» que representan según ellos los desastrosos criterios ESG aplicados hasta la actualidad.
JP Morgan asegura sus buenas intenciones, aclarando que «la firma ha creado un equipo de 40 profesionales dedicados a la inversión sostenible, incluidos especialistas en administración de inversiones que también aprovechan uno de los equipos de investigación del sector de compras más grandes de la industria». Pero ¿qué tendrá esto que ver?
Y sigue, añadiendo que «dadas estas mejoras y la evolución de sus propias capacidades de gestión, JPMAM (JP Morgan Asset Management) ha determinado que ya no participará en los compromisos de Acción Climática 100+». !Que surrealista es esto!
Por su parte, BlackRock por no quedarse atrás, también retiró su negocio estadounidense de Climate Action 100+, trasladando su participación en la alianza a la entidad internacional más pequeña de BlackRock, donde la mayoría de los clientes persiguen objetivos de descarbonización (según Financial Times). Sin olvidar a State Street que señala, a su vez, que su salida de la alianza se debe a que los compromisos de la «fase II» (¿…?) de Climate Action 100+ entraban en conflicto con las políticas de inversión internas de la empresa.
No me gusta exponer hechos sin exponer a la vez, mi propio criterio personal, equivocado o no, mis propias razones por las que creo que estos monstruos de las finanzas han decidido salirse de una alianza mundial que a todas luces beneficia a toda la humanidad y a nuestro planeta.
Desde mi propia perspectiva crítica, el retiro de empresas como JPMorgan Chase, BlackRock y State Street Global Advisors de la alianza climática con la ONU, Climate Action 100+, la interpreto como un movimiento que refleja prioridades absolutamente y exclusivamente económicas sobre los necesarios compromisos ambientales y sociales. !Poderoso Don dinero!
Intereses económicos sobre el compromiso climático: Estas empresas están priorizando sus intereses financieros a corto plazo sobre los compromisos a largo plazo relacionados con la mitigación del cambio climático. Al retirarse de la alianza, evitan ciertos costos asociados con la implementación de medidas ambientales y de sostenibilidad en el seno de sus inversiones.
¿Intereses económicos sobre el compromiso climático? Estas empresas están priorizando sus intereses financieros a corto plazo sobre los compromisos a largo plazo relacionados con la mitigación del cambio climático. Al retirarse de la alianza, evitan ciertos costos asociados con la implementación de medidas ambientales y de sostenibilidad en el seno de sus inversiones.
¿Falta de verdadero compromiso? El retiro de la alianza sugiere una falta de compromiso real por parte de estas enormes empresas para abordar los desafíos del cambio climático y otros problemas ambientales globales. En lugar de enfrentar los desafíos de manera proactiva, están optando por soluciones superficiales o acciones que solo sirven a sus propios intereses económicos inmediatos.
¿Presión de grupos de interés? Si bien mencionan preocupaciones legales y conflictos internos (¿cuáles son estos conflictos internos?) como razones para el retiro, la presión ejercida por grupos de interés, como inversores o lobbies industriales, también puede estar influyendo en estas decisiones. Esto sugiere claramente que estas empresas están siendo influenciadas por intereses externos que no necesariamente tienen en cuenta el bienestar ambiental y social a largo plazo.
¿Falta de liderazgo empresarial? El retiro de estas empresas de una alianza global para abordar el cambio climático personalmente lo interpreto claramente como una falta de liderazgo empresarial en un momento en que se necesitan acciones audaces y coordinadas para enfrentar los desafíos climáticos globales. Esto socava sin duda la confianza en el sector privado para liderar la transición hacia una economía más sostenible y resiliente (si esto existe).
Cada cual es libre de pensar en las razones y en los efectos que sin duda tendrán estas decisiones aparentemente ilógicas y tan negativas a priori, tomadas por estas empresas tan influyentes en la economía global.
A mi entender, el retiro de estas empresas de la alianza climática es una oportunidad perdida para demostrar un compromiso sólido con la sostenibilidad y el cambio climático, y esto me plantea numerosas preguntas sobre la verdadera voluntad de estas empresas tan influyentes en la economía mundial, y tan importantes para abordar de manera global los desafíos ambientales y sociales de nuestro planeta.
josé martínez