Micromanagement o el arte de convertir la vida laboral en una constante comedia drámatica repleta de errores, donde cada actor y cada acción está sujeta a la aprobación y revisión de uno o varios jefes siempre omnipresentes.
Si eres uno micromanager de elite, de los que desean adquirir un nivel superior de excelencia en el arte del micromamagement, tranquilo, quiero que sepas que ¡tú puedes! y lo vas a lograr. Para ello aquí te propongo algunas recomendaciones que sin duda te llevaran a la excelencia en micromamagement. Veamos a continuación mis recomendaciones para elevarte al máximo nivel en el arte del micromanagement:
Exige siempre a tus empleados el conocido como Informe de una Página. Solicita a tu empleado un informe sobre un proyecto. Si tu empleado te entrega un informe detallado de varias páginas, insiste en que solo querías una sola página. Y si tu empleado reduce el informe a una sola página, pídele más detalles sobre cada uno de los puntos del contenido. Insiste hasta conseguirlo. Si tu empleado se pasa de listo y finalmente consigue terminar su informe en una única página, pero observas que la letra con la que lo ha escrito es tan pequeña que apenas es legible, entonces, dile que la letra debe de ser de un tamaño más grande. No olvides insistir, siempre.
Sigue siempre cada paso de tus empleados. Obsesiónate con el control extremo, sigue físicamente a tus empleados para así asegurarte de que estén trabajando en lo que tú consideras importante. Incluso si un empleado se levantaba para tomar agua, té o café, síguele para verificar que no pierde el tiempo.
Reorganiza constantemente los ficheros, archivos y carpetas. Plantea una y otra vez reorganizar los archivos digitales de tu empresa según tu propio sistema de clasificación. Pasa todos los días que sean necesarios moviendo archivos de una carpeta a otra, no es culpa tuya si esto ralentiza el trabajo o causa confusión entre tus empleados que estaban acostumbrados al sistema anterior.
No te fíes jamás de la lealtad de tus empleados, desconfía de ellos. Un excelente micromanager debe de instalar software de monitoreo en los ordenadores de sus empleados para rastrear cada acción que realizan durante el día laboral. Monitoriza constantemente tus empleados y que estos, se sientan constantemente vigilados y su privacidad invadida.
Aplica varios programas de revisiones constantes. Revisa y corrige cada tarea que tus empleados completen, incluso las más simples y rutinarias. Aunque esto resulte una pérdida considerable de tiempo y autonomía para tus empleados, sobre todo todo a los que se sientan frustrados y desmotivados al no poder realizar su trabajo de manera independiente.
Fija severos castigos por desviarse de tus protocolos. Obsesiónate con el control implementando un estricto protocolo de trabajo que debe de seguirse al pie de la letra. Cualquier desviación de tu protocolo, incluso si resulta en una solución más eficiente o innovadora, debe de ser castigado severamente. Esto inhibirá la creatividad y la iniciativa de tus empleados, al fin y al cabo no necesitas de esos molestos empleados creativos e innovadores.
Impón hojas de tiempos por minuto. Olvídate de las hojas de tiempo tradicionales. En tu mundo de micromanagement, cada minuto cuenta. ¡Literalmente! Exige a tus empleados que registren cada una de sus actividades, desde ir al baño, hasta tomar un sorbo de café. Después, por supuesto, revisa y aprueba cada entrada, porque siendo realista ¿cómo puedes estar seguro de que realmente necesitaban esos cinco minutos para un café?
Aumenta sin cesar el número de e-mails por día. ¿Crees que mandar a tus empleados varios correos electrónicos al día es suficiente? ¡Reflexiona, piénsalo de nuevo! Como maestro que eres del micromanagement, debes enviar un flujo constante de correos electrónicos a tus empleados para asegurarte así de que están cumpliendo con sus tareas, las que tú les has mandado. No importa si están a solo unos metros de distancia, un correo electrónico (o diez) siempre es la mejor forma de comunicación.
Instaura en tu empresa las revisiones minuciosas. No te conformes nunca con una simple revisión de informes o proyectos, no. Sumérgete en los detalles más insignificantes y señala cada error, por más pequeño que sea, ya conoces lo de “el diablo se esconde en los detalles”. ¿Un espacio extra entre palabras? ¡Inaceptable! ¿Una coma mal colocada? ¡Un crimen contra la gramática! Recuerda, la supermega perfección es tu objetivo principal, y no hay margen para el error (o la respiración).
Convoca reuniones, reuniones y más reuniones. ¿Por qué conformarte con una reunión semanal cuando puedes tener una u ocho diarias? ¡O mejor aún, una reunión por cada tarea! Dedica la mayor parte del día a discutir los detalles más minuciosos de cada proyecto, asegurándote de que cada uno de tus empleados esté totalmente al tanto de tus expectativas (que, por supuesto, cambiarás en el próximo minuto).
Incrementa el poder del ping. ¿Por qué esperar a que tus empleados te informen sobre su progreso cuando puedes hacer un seguimiento en tiempo real? Utiliza la función de chat interno de tu empresa para enviar mensajes de ping constantes y asegurarte de que están trabajando en lo que deberían estar trabajando. Después de todo, ¿quién necesita privacidad cuando tienes micromanagement?
Profundiza en el arte de la micro revisión. ¿Quién dijo que la revisión de informes y proyectos debe ser una tarea mensual o semanal? ¡Nada de eso! Haz micro-revisiones cada hora para así garantizar que todo esté en orden. Y no te detengas en los detalles importantes, asegúrate de corregir cada coma y punto como si tu vida (o al menos tu reputación como micromanager) dependiera de ello.
Instaura siempre la pseudo ley del escritorio limpio. ¿Un escritorio desordenado es un signo de genio? ¡No, en absoluto, en tu reino del micromanagement! Exige que cada escritorio esté impecablemente organizado, con cada bolígrafo alineado en ángulos perfectos y cada papel colocado con precisión milimétrica. Después de todo, la verdadera creatividad solo puede florecer en un entorno ordenado (o eso te gusta creer).
Celebra muchos más festivales de la micro reunión. ¿Por qué conformarte con una reunión a la semana cuando puedes tener una cada hora? Organiza micro reuniones para discutir cada mínimo detalle de cada proyecto, incluso si eso significa repetir la misma información una y otra vez, insiste. Después de todo, la práctica hace al maestro o al menos eso crees.
Con la aplicación de estos sabios consejos y otros de tu sabia cosecha, sin duda aumentarás en tus empleados su falta de autonomía y también habrás conseguido aumentar la constante y ya excesiva supervisión por parte de los micromamager de tu empresa.
Si estás listo para asumir el control total y gobernar eternamente tu oficina desde la comodidad de tu silla, pues ¡adelante! El mundo (o al menos tu pequeño reino) está esperando tu micromanagement.
¡Seguro que tú puedes! ¡Ánimo Jefes!
josé martínez
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