Ahorrar energía no tiene que ver absolutamente nada con la Ciencia ni con la tecnología.
Ahorrar energía es un estado de ánimo, un estilo de vida con un compromiso veraz, es desear ahorrar energía, es estar convencido; resumiendo: “Ahorrar energía es querer hacerlo, es estar dispuesto a hacer lo necesario para ahorrar energía”.
Son ya muchos años de experiencia, muchísimo tiempo dedicado, y hoy puedo afirmar que de poco valen las mejores soluciones ingeniosas de ahorro energético si “él que decide” en realidad no desea ahorrar energía sino que desea tan solo ganar más dinero en el menor tiempo.
Ahorrar energía es un compromiso y un enorme esfuerzo de comprensión por parte de “los que deciden”.
Involucrarse es más que comprometerse, y eso, involucrarse, es lo que se le pide a los que deciden.
El ahorro energético no es un producto, es un estado de ánimo.
Si no estás dispuesto a involucrarte, no me encargues que te asesore en ahorro energético, evidentemente no ahorrarás energía pero sí tu tiempo y el mío.
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